Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos

¡La pérdida y desperdicio de alimentos no tienen cabida en estos tiempos de crisis! ¡La pandemia de COVID-19 es una llamada de atención para reconsiderar la forma en la que producimos, manipulamos y desperdiciamos nuestros alimentos!

La reducción de la pérdida y desperdicio de alimentos constituye un instrumento poderoso para fortalecer nuestros sistemas alimentarios.

La innovación, las tecnologías y la infraestructura son fundamentales para aumentar la eficiencia de los sistemas alimentarios y reducir la pérdida y desperdicio de alimentos.

Las intervenciones públicas deben procurar que se faciliten las inversiones en la reducción de la pérdida y desperdicio de alimentos por parte de agentes privados, especialmente en este momento crítico.

Para poner fin a la pérdida y el desperdicio de alimentos es necesario configurar modelos empresariales innovadores, con la participación del sector privado, y se necesitan nuevos enfoques para financiarlos.

Todos deberíamos ser ahorradores de alimentos: ¡Por las personas, por el planeta!

¿Sabías que…?

Para monitorear la Meta 12.3 de los ODS, la FAO ha creado el índice de pérdidas de alimentos (FLI). El índice se centra en los porcentajes de alimentos eliminados de la cadena de suministro. El FLI monitorea los cambios en estos porcentajes a lo largo del tiempo, en relación con un período base actualmente establecido en 2015, con el fin de realizar un seguimiento del progreso con respecto a la Meta 12.3 de los ODS.

La labor de medición que realiza la FAO en la actualidad es fundamental para hacer un seguimiento del progreso obtenido en la reducción de las pérdidas de alimentos con respecto al Índice mundial de pérdidas de alimentos, que es del 14%.

Cuando las reducciones en la pérdida de alimentos ocurren cerca de la granja, son más efectivas para abordar la inseguridad alimentaria y aliviar la presión sobre la tierra y el agua.

Cuando las reducciones en el desperdicio de alimentos ocurren en la parte posterior de la cadena de suministro y en la esfera del consumidor, son clave para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Es probable que las mayores mejoras en la seguridad alimentaria se produzcan reduciendo las pérdidas de alimentos en una etapa temprana de la cadena de suministro, especialmente en las explotaciones agrícolas y durante la cosecha en países con altos niveles de inseguridad alimentaria.
La pérdida de nutrientes debida a la pérdida y desperdicio cuantitativo y cualitativo de alimentos puede representar una oportunidad perdida para reducir la malnutrición y las deficiencias de micronutrientes.

 

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